Nutrición en la tercera edad: claves para una alimentación saludable

El cuerpo cambia con los años y, con él, lo que necesita para funcionar bien. Comprender la nutrición del adulto mayor es cuidar su salud desde adentro.

Servicio de alimentación saludable en CBA Hogar San José

La alimentación en la tercera edad es uno de los pilares más importantes —y más subestimados— del cuidado del adulto mayor. No se trata simplemente de «comer bien» en términos genéricos: el cuerpo de una persona de 75 años tiene necesidades nutricionales muy específicas, distintas a las de un adulto joven.

Entender estos cambios no solo ayuda a los profesionales de la salud: también es información valiosa para las familias que quieren asegurarse de que su ser querido está recibiendo la alimentación que merece.

Cambios fisiológicos que afectan la nutrición

Con el envejecimiento, el cuerpo experimenta transformaciones que impactan directamente cómo se ingieren, absorben y utilizan los nutrientes:

Nutrientes especialmente importantes en la tercera edad

Proteínas: más de lo que se cree

Las recomendaciones actuales de proteína para adultos mayores son más altas que para adultos jóvenes: se recomienda entre 1.2 y 1.6 g de proteína por kilo de peso corporal al día (frente a los 0.8 g/kg recomendados para adultos jóvenes). Las mejores fuentes son:

Calcio y vitamina D: la dupla para los huesos

La osteoporosis afecta especialmente a mujeres mayores y aumenta el riesgo de fracturas. Para prevenirla:

Fibra: fundamental para el tránsito intestinal

El estreñimiento es uno de los problemas más comunes en adultos mayores. La fibra —presente en frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales— ayuda a regularlo, además de reducir el riesgo cardiovascular y controlar el azúcar en sangre.

Se recomiendan al menos 25-30 g de fibra al día. La hidratación adecuada es igualmente importante para que la fibra funcione correctamente.

Hidratación: el nutriente más olvidado

El agua representa entre el 55% y el 60% del peso corporal en adultos mayores (menos que en jóvenes). La deshidratación leve —muy frecuente y fácil de pasar por alto— puede causar:

Recomendación práctica No espere a que el adulto mayor pida agua. Ofrezca líquidos cada 2-3 horas: agua, jugos naturales diluidos, sopas, infusiones sin cafeína. Un objetivo razonable es 6-8 vasos al día.

Vitamina B12: clave para el cerebro

La deficiencia de B12 es muy común en adultos mayores debido a la reducción de ácido gástrico y factor intrínseco. Esta deficiencia puede manifestarse como deterioro cognitivo, anemia, hormigueos en extremidades y cambios de ánimo. Se encuentra principalmente en alimentos de origen animal (carnes, huevos, lácteos) y puede requerir suplementación.

Dietas especiales frecuentes en el adulto mayor

Muchos adultos mayores tienen condiciones crónicas que requieren modificaciones dietéticas específicas:

El ambiente de la comida importa tanto como el alimento

La nutrición no ocurre en el vacío. El contexto de la comida —con quién se come, en qué ambiente, con qué actitud— afecta directamente el apetito y el placer de comer. Un adulto mayor que come solo, sin presentación agradable y sin conversación tenderá a comer menos.

En el CBA Hogar San José, las comidas son momentos de encuentro comunitario. La mesa compartida no es solo un espacio para alimentarse: es un espacio de convivencia, conversación y pertenencia.

Señales de alerta nutricional que no debe ignorar

Preste atención si un adulto mayor mayor presenta:

Cualquiera de estas señales amerita evaluación por parte de un médico o nutricionista.

«Una alimentación adecuada no solo alimenta el cuerpo: alimenta también la autoestima, el disfrute de la vida y la capacidad de participar activamente en ella.»

Lo que hacemos en el Hogar San José

Nuestro servicio de alimentación está diseñado para cubrir las necesidades nutricionales específicas de cada residente:

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